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Impacto de la Menopausia y el Envejecimiento en el Sistema Inmunológico

Escrito por: Dra. Elena Y. Enioutina, MD, Ph.D.

El envejecimiento puede afectar significativamente la función de las células inmunológicas. Entre los cambios inmunológicos más importantes están la disminución en el número de células T que responden ante las amenazas que van surgiendo; el aumento en las células inmunológicas que solo son capaces de responder ante amenazas a las que ya se enfrentaron previamente; y por último, menor cantidad de células B que producen anticuerpos para luchar contra los microorganismos.1

Reducción en la Inmunidad Innata y Disfunción de los Fagocitos

El proceso de envejecimiento altera significativamente la inmunidad innata, que es la primera línea de defensa del organismo contra las infecciones. Las células fagocíticas engullen y eliminan los microbios en los primeros minutos u horas de la invasión microbiana y siguen luchando contra los microbios hasta que la infección queda eliminada. Sin embargo, los fagocitos de las personas mayores son menos capaces de matar microorganismos debido a la menor producción de sustancias que ayudan a eliminar los microbios invasores.

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Disfunción de las Células Dendríticas

En una publicación científica, los autores afirmaron que las células fagocíticas de las personas mayores “ya no son eficientes en su labor destructiva.”2 Las células dendríticas presentan información sobre los microbios a otras células y sirven de puente entre los sistemas inmunológicos innato y adaptativo. Recuerda: tu sistema inmunológico innato es la primera línea de defensa de tu cuerpo, y tu sistema inmunológico adaptativo es la inmunidad aprendida que responde un poco más despacio. Tienen funciones diferentes, ¡pero ambos son muy importantes!

La función principal de las células dendríticas es engullir microorganismos, descomponerlos en trozos pequeños y exponerlos ante las células T colaboradoras para que puedan detectar esas amenazas en el futuro. Este es un paso inicial en la activación de las defensas inmunológicas adaptativas. Por desgracia, las células dendríticas de las personas mayores no exponen los antígenos con la misma eficacia; por lo tanto, la activación de las células inmunológicas adaptativas se ve alterada en este grupo de adultos.

Incremento de Células Asesinas Naturales (NK) con la Edad

Las células Asesinas Naturales (NK) protegen al cuerpo contra los microbios intracelulares, es decir, que viven y se multiplican dentro de las células, como los virus y algunas bacterias. Curiosamente, el número de células NK aumenta con la edad, pero las células NK más viejas no pueden destruir con la misma eficacia a las células infectadas.4,5

Deterioro del Funcionamiento de las Células Inmunológicas Adaptativas

El proceso de envejecimiento también altera el funcionamiento de las células inmunológicas adaptativas. Las células T colaboradoras y las células T citotóxicas son menos capaces de responder a las amenazas microbianas.3 Las células T citotóxicas y las células NK controlan las infecciones bacterianas y virales intracelulares. Desgraciadamente, los adultos mayores tienen infecciones virales más frecuentes y graves, y en la edad adulta, a veces se reactivan infecciones virales que estaban bajo control.1 Como resultado, debido al deterioro de las respuestas inmunológicas, las personas que envejecen tienen más probabilidades de sufrir infecciones frecuentes y de responder desfavorablemente a las vacunas.

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Impacto de la Menopausia en el Sistema Inmunológico

Los cambios descritos anteriormente no son específicos de cada sexo; hombres y mujeres pueden tener estas deficiencias inmunológicas. Sin embargo, la mujer experimenta retos adicionales para su sistema inmunológico cuando atraviesa la etapa de la menopausia.

La Disminución de los Estrógenos Altera la Inmunidad

La disminución en la producción de estrógenos durante la menopausia afecta significativamente el funcionamiento del sistema inmunológico en las mujeres mayores. Los estrógenos afectan la actividad de las células inmunológicas innatas y adaptativas y tienen un impacto en los receptores de estrógeno alfa (ER-α), beta (ER-β) y el receptor acoplado a proteína G.

La señalización de los receptores de estrógenos desempeña un papel fundamental en el desarrollo y las actividades funcionales del sistema inmunológico innato y adaptativo.6,7 La señalización irregular de los estrógenos puede aumentar las probabilidades de enfermedades autoinmunes en las mujeres.8 Y la aparición y gravedad de este tipo de enfermedades se ven directamente afectadas por la disminución de los niveles de estrógenos.

Los niveles bajos de estrógenos provocan la disfunción de la barrera protectora del aparato reproductor femenino. El epitelio vaginal se vuelve más fino durante la menopausia, y disminuye la producción de moco y péptidos antimicrobianos, lo que significa que más amenazas para la salud y enfermedades podrían ocasionar problemas. Las mujeres mayores de 60 años también sufren con más frecuencia infecciones del tracto urinario.

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Aumento de Citocinas Proinflamatorias

Las células inmunológicas de las mujeres adultas jóvenes no suelen producir citocinas proinflamatorias, sin embargo, en el caso de las mujeres en la postmenopausia, las células inmunológicas producen espontáneamente citocinas proinflamatorias como TNF-α, IL-6 e IL1-b, lo que conduce a una inflamación crónica de bajo grado.9,10

En el caso de las mujeres en la menopausia o postmenopausia, la inflamación crónica de bajo grado puede provocar una respuesta deficiente ante las amenazas microbianas o, en algunas circunstancias, una sobreproducción de estas citocinas tras la activación de las células inmunológicas. La IL-6 desempeña un papel fundamental en el desarrollo de la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares. Los niveles de células T colaboradoras, células B y NK disminuyen en la postmenopausia.3,10 Aunque en realidad no está claro si la disminución en los niveles de estas células está asociada con un descenso en el nivel de estrógenos o con el proceso general de envejecimiento.

Osteoporosis y Función de las Células Inmunológicas Durante la Menopausia

Las mujeres en etapa de envejecimiento son más propensas a desarrollar osteoporosis y osteopenia que los hombres, ambas condiciones relacionadas con la salud ósea. Se ha descubierto que las mujeres en la postmenopausia presentan disminución de la densidad ósea y la función inmunológica. Las células inmunológicas responsables de mantener la salud de los huesos se llaman osteoclastos, que son células que destruyen el hueso en mala condición, y los osteoblastos, que son las células generadoras de hueso.

La osteoporosis está relacionada con la pérdida de estrógenos que se produce durante la menopausia.11 Los estrógenos ayudan a los osteoclastos a vivir más tiempo y perjudican la función de los osteoblastos, por lo que la disminución de los niveles de estrógenos puede provocar una pérdida ósea significativa. Los huesos y el sistema inmunológico están conectados: los osteoclastos proceden de las células inmunológicas. Cuando los huesos se rompen, los osteoclastos tienen que participan en el proceso, es decir, estas células reciben señales del organismo que les indican cuándo deben actuar. Algunas de estas señales proceden de sustancias llamadas citoquinas, que pueden causar inflamación.11

A medida que las mujeres envejecen, especialmente durante la menopausia, el organismo puede producir demasiadas citoquinas inflamatorias. Esto puede aumentar la actividad de los osteoclastos y debilitar los huesos. Al principio, los científicos pensaban que una citoquina llamada IFN-γ podía causar pérdida ósea. Más adelante, descubrieron que otras citoquinas, como la IL-17A y el TNF-α, también ayudan a los osteoclastos a crecer y degradar el hueso.

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¿La Pérdida de Estrógenos Propicia Inflamación Cerebral y Depresión en la Menopausia?

Las mujeres en la menopausia presentan síntomas de depresión más graves que las mujeres más jóvenes, lo que sugiere que los niveles de estrógenos pueden estar relacionados con la gravedad de la depresión.6 Los niveles bajos de estrógenos regulan negativamente la vía de señalización estrógeno inmunoneuromoduladora. La disfunción inicial de las células inmunológicas puede provocar trastornos del sistema nervioso.6

Las células inmunológicas llamadas citoquinas pueden llegar al cerebro y despertar a las células colaboradoras llamadas células microgliales. Estas células proceden del sistema inmunológico, y cuando se activan, pueden crear un exceso de inflamación. Esto puede interferir en la comunicación de las células cerebrales e incluso provocar la muerte de algunas de ellas.

El estrógeno mantiene el flujo sanguíneo al cerebro, ayudando así a su protección. Pero, a medida que las personas envejecen, especialmente las mujeres, pequeñas fugas en la pared protectora del cerebro permiten que se presente mayor inflamación. Esto puede dificultar el correcto funcionamiento del cerebro y provocar problemas de memoria o enfermedades cerebrales.

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Cómo Fomentar la Salud Inmunológica Durante la Menopausia

Entonces, ¿cómo pueden las mujeres ayudar a su sistema inmunológico durante la menopausia? He aquí un par de ideas:

  • Dar prioridad a la nutrición
  • Mantenerse activas
  • Controlar el estrés
  • Dormir bien
  • Considerar la posibilidad de tomar suplementos (4Life cuenta con algunos suplementos ideales para respaldar la salud de la mujer en todas las etapas de su vida).

En conclusión, hay muchos cambios en el sistema inmunológico de las mujeres en la etapa de la menopausia, y estos cambios pueden afectar el funcionamiento de otros órganos y sistemas del cuerpo. El desequilibrio del sistema inmunológico de la mujer durante la menopausia podría provocar infecciones más frecuentes, baja capacidad de respuesta a la vacunación, osteoporosis y trastornos neurológicos. Sin embargo, las mujeres en la menopausia o postmenopausia pueden seguir reforzando su sistema inmunológico mediante un estilo de vida saludable.

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